El sur del Tolima empieza a ver señales concretas de transformación. Una inversión cercana a los $35.000 millones se alista para mejorar la movilidad rural en Planadas, Chaparral y Rioblanco, tres municipios donde durante años cruzar un río o una quebrada ha sido un reto diario para las comunidades campesinas.
El proyecto, que ya abrió su proceso de licitación con recursos del OCAD Paz, contempla la construcción y rehabilitación de siete puentes estratégicos, claves para conectar veredas, sacar productos agrícolas y facilitar el acceso a servicios básicos. Se trata de una intervención pensada para territorios priorizados dentro de los PDET, zonas golpeadas históricamente por el conflicto y el abandono vial.
En Chaparral, las obras llegarán a los puentes Tetuán II, Mendarco y Chiras, mejorando la comunicación entre sectores como Santo Domingo, Quebradón y el corregimiento de La Marina. En Rioblanco, el foco estará en el puente La Lindosa, una estructura vital para el corredor que une Carrusel, Rioblanco y Herrera.
Por su parte, Planadas verá avances en los puentes Porvenir I, río Atá y Coloradas, beneficiando a comunidades de Bilbao, Gaitania, Coloradas y Monteloro.
Más allá del concreto y el acero, estas obras prometen un impacto directo en la economía campesina, al reducir tiempos de desplazamiento y facilitar la comercialización de productos del campo. Para muchas familias, significa dejar atrás el aislamiento en temporadas de lluvia.
La presentación de ofertas está prevista para la última semana de febrero, paso previo a la adjudicación y al inicio de los trabajos. Mientras tanto, en el sur del Tolima crece la expectativa de que estos puentes no solo unan caminos, sino que también acerquen oportunidades y desarrollo a una región que por años esperó inversiones de este calibre.