La mandataria departamental reveló que grupos armados al margen de la ley están intensificando el “boleteo” y las citaciones intimidatorias contra comunidades campesinas. Exigió una respuesta contundente de la Fuerza Pública y llamó a la resistencia civil.
Una nueva sombra de inseguridad se cierne sobre el campo tolimense. La gobernadora del Tolima, Adriana Magali Matiz, alertó este sábado sobre un repunte de citaciones, “boleteo” y extorsiones dirigidas por grupos armados al margen de la ley, con un foco crítico en el municipio de Rovira.
A través de un mensaje en sus redes sociales, la mandataria reveló que las disidencias de las FARC están incrementando la presión sobre las comunidades campesinas. Según la información manejada por el departamento, estos actores ilegales están haciendo llegar exigencias económicas y citaciones intimidatorias a habitantes de diversos sectores rurales del municipio, buscando imponer su dominio a través del miedo.
Un llamado a la resistencia civil
Frente a este escenario de coacción, el mensaje de la Gobernación hacia la comunidad fue contundente: la denuncia y la no colaboración son la primera línea de defensa. Matiz instó a los campesinos, comerciantes y familias a no ceder ante las presiones.
“La comunidad no puede dejarse instrumentalizar por los grupos criminales ni convertirse en vehículo de sus amenazas, órdenes o intereses ilegales”, enfatizó la gobernadora, recordando que pagar o acatar estas exigencias solo perpetúa el ciclo de violencia e ilegalidad en el territorio.
Exigencia de presencia estatal
Paralelamente, la administradora del departamento exigió una respuesta inmediata del Estado. Hizo un llamado urgente a la Fuerza Pública para que refuerce de manera prioritaria la presencia militar y policial, el control territorial y las labores de inteligencia en las veredas y corregimientos donde se ha detectado esta actividad delictiva.
El mensaje final para los habitantes de Rovira fue claro: confianza en las instituciones. No pagar, no acatar citaciones de grupos ilegales y denunciar de inmediato cualquier situación que ponga en riesgo la seguridad son los pasos fundamentales para frenar este flagelo.
