Los parques de Ibagué vuelven a ser escenario de una problemática que se repite y genera indignación: el vandalismo. Juegos infantiles dañados, estructuras robadas y espacios recreativos deteriorados hacen parte del panorama que hoy preocupa a comunidades enteras, incluso en zonas donde las intervenciones son recientes.
Un caso que refleja la situación se vive en el barrio Los Ciruelos, donde los columpios amanecieron sin cadenas y varias estructuras fueron hurtadas, dejando inutilizable un espacio pensado para el disfrute de los niños y el encuentro de las familias. A esto se suma el mal uso de los parques y la falta de cultura ciudadana, factores que agravan el deterioro.
Lo preocupante es que estos hechos no son aislados. En distintos sectores de la ciudad se han reportado daños similares, pese a que 127 parques ya han sido recuperados e intervenidos. Sin embargo, en muchos casos, los actos vandálicos aparecen pocos meses después de las adecuaciones, borrando el esfuerzo y la inversión realizada.
La situación ha encendido las alertas entre vecinos, quienes aseguran que la pérdida no solo es material, sino social. “Son espacios para los niños, para compartir, y terminan destruidos o vacíos”, comentan residentes del sector.
El llamado es claro: cuidar lo público es tarea de todos. Denunciar a tiempo y rechazar estas conductas puede marcar la diferencia. Ante cualquier acto vandálico, la recomendación es reportar de inmediato a la línea 123.