Un voraz incendio registrado en la madrugada del 25 de marzo consumió 41 viviendas en el asentamiento Nueva Esperanza, ubicado en el barrio Los Lagos, en el oriente de Cali, dejando a decenas de familias damnificadas y varias personas lesionadas, entre ellas un bebé de seis meses en estado delicado.
De acuerdo con el reporte de las autoridades, el menor sufrió quemaduras en la cabeza, manos y espalda, tras quedar atrapado en medio de las llamas mientras era cargado por su madre durante la evacuación. En el mismo hecho también resultaron heridos sus padres y un adulto mayor.
La emergencia fue atendida por más de 25 unidades del Cuerpo de Bomberos, quienes lograron controlar el incendio con apoyo de la comunidad, cuyos habitantes intentaron contener las llamas utilizando baldes de agua ante la rápida propagación del fuego.
Pérdidas totales y testimonios de los afectados
Las llamas consumieron por completo las viviendas del sector, dejando a 41 familias sin hogar y con pérdida total de sus pertenencias.
“No quedó nada, fue pérdida total”, relató una de las afectadas, quien aseguró que despertó en medio del humo y las llamas sin posibilidad de rescatar sus bienes.
Actos de heroísmo en medio de la emergencia
En medio del caos, también se registraron acciones destacadas de la comunidad. Un residente del sector logró rescatar a ocho personas, entre ellas niños y adultos mayores, priorizando la vida sobre cualquier pertenencia material.
Respuesta institucional y ayudas a damnificados
La administración local activó un plan de atención humanitaria para los afectados, entregando:
- Kits de alimentos
- Elementos de aseo
- Colchonetas y sábanas
Asimismo, el Banco de Alimentos realizó una donación de más de 1.800 kilogramos de comida, mientras que las autoridades anunciaron la entrega de subsidios de arrendamiento para garantizar alojamiento temporal a las familias damnificadas.
Investigación en curso
Las autoridades adelantan las investigaciones para determinar las causas del incendio, mientras se mantienen las acciones de asistencia y acompañamiento a las familias afectadas.
El hecho deja en evidencia la vulnerabilidad de estos asentamientos y la necesidad de fortalecer medidas de prevención y respuesta ante emergencias en zonas de alta densidad poblacional.