Entre dos caminos: el voto que define el rumbo del país

El próximo 8 de marzo no será una fecha más en el calendario electoral. Para el candidato al Senado Santiago Barreto Triana, la jornada marcará una decisión de fondo sobre el tipo de democracia que Colombia quiere consolidar y el país que heredarán las próximas generaciones.

Barreto Triana ha insistido en distintos escenarios que estas elecciones no se limitan a la disputa por curules en el Congreso. A su juicio, lo que está en juego es el modelo institucional que sostendrá a Colombia en las próximas décadas. “No estamos eligiendo solo cuatro años de gobierno; estamos trazando el rumbo de los próximos treinta o cuarenta”, ha señalado.

El aspirante advierte que el país enfrenta dos caminos claramente diferenciados: uno que fortalece las instituciones, respeta los contrapesos y garantiza reglas claras; y otro que, según su visión, puede conducir a la concentración del poder y al debilitamiento de los controles democráticos.

En sus intervenciones recientes, Barreto Triana ha citado reflexiones de la dirigente venezolana María Corina Machado, al recordar que en otros países muchos ciudadanos no imaginaron que decisiones electorales aparentemente normales terminarían impactando de forma profunda la estructura democrática. Para el candidato, las realidades no son idénticas, pero las lecciones sí deben analizarse con seriedad.

En su análisis, el riesgo no radica únicamente en liderazgos individuales, sino en procesos progresivos de captura institucional. Cuando se modifican reglas para favorecer proyectos específicos, se debilitan los organismos de control o se politiza la justicia, advierte, la democracia pierde garantías esenciales. “Sin árbitros independientes no hay elecciones verdaderamente libres”, ha reiterado.

Barreto Triana sostiene que Colombia aún está a tiempo de blindar su institucionalidad. Considera que el país conserva la posibilidad de elegir sin miedo y de ejercer el voto como un acto libre, pero subraya que esa garantía no es automática ni permanente.

Para el candidato, el voto no es un trámite simbólico, sino una herramienta decisiva. Más que una confrontación emocional entre bandos, plantea que la elección debe asumirse como una decisión serena sobre el modelo de país que se quiere fortalecer.

“Colombia todavía puede elegir. Todavía puede garantizar que sus hijos y nietos crezcan en libertad”, ha expresado, al reiterar que el futuro democrático no se impone por decreto: se construye, voto a voto.

 

*Publicidad Política Pagada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Compartir esta noticia: