La muerte de una mascota ya no es un tema menor en el mundo laboral. Una reciente decisión de la Corte Suprema de Justicia puso sobre la mesa un debate que toca fibras sensibles: sí es posible otorgar permiso laboral remunerado cuando fallece un animal de compañía, siempre que exista un acuerdo previo entre trabajadores y empleadores.
El pronunciamiento quedó plasmado en una sentencia emitida en noviembre de 2025, en la que el alto tribunal avaló un laudo arbitral que concedió un día de licencia paga por duelo a un trabajador tras la muerte de su mascota, específicamente perros o gatos.
Eso sí, la Corte fue clara en un punto clave: la ley laboral no cambia. En Colombia, las licencias obligatorias por duelo siguen aplicando únicamente para familiares cercanos. Sin embargo, el fallo reconoce que el fallecimiento de una mascota puede ser considerado un motivo válido de duelo cuando así se acuerde en convenciones colectivas, pactos sindicales o reglamentos internos de las empresas.
El argumento central gira alrededor del vínculo emocional que muchas personas tienen con sus animales, a quienes consideran parte de su familia. Para la Corte, este lazo puede ser tenido en cuenta dentro de acuerdos laborales que busquen condiciones más humanas y empáticas.
La decisión no tardó en generar reacciones encontradas. Mientras algunos celebran lo que ven como un paso hacia el reconocimiento del bienestar emocional en el trabajo, otros recuerdan que no se trata de un derecho automático, ni de una obligación para todas las empresas, sino de un beneficio adicional que debe ser negociado.
Por ahora, el fallo no impone reglas generales, pero sí deja un mensaje claro: el mundo laboral empieza a mirar con otros ojos realidades que antes no tenían cabida. Y el debate, sin duda, seguirá creciendo.