Abelardo de la Espriella presentó su estrategia ambiental denominada Plan ABC: Agua, Biodiversidad y Comunidades, una propuesta que reúne más de 20 iniciativas enfocadas en la protección de los ecosistemas y el desarrollo sostenible de los territorios, incluida la práctica del fracking.
El documento fue construido con el apoyo de expertos ambientales y tuvo entre sus principales impulsoras a Sandra Bessudo, directora de la Fundación Malpelo y exalta consejera para la Gestión Ambiental durante el gobierno de Juan Manuel Santos.
Uno de los principales ejes de la propuesta plantea combatir la deforestación, la minería ilegal y los cultivos ilícitos, problemas que el candidato considera asuntos de seguridad nacional además de desafíos ambientales. Para ello, propone fortalecer la presencia del Estado en territorios dominados por economías ilegales antes de implementar políticas de conservación.
El plan también plantea un cambio de enfoque en materia ambiental. De la Espriella propone pasar de un modelo que califica como “ambientalismo restrictivo” a uno “productivo y regenerativo”, en el que la conservación de los recursos naturales sea compatible con la generación de riqueza, la productividad y el desarrollo económico.
Uno de los puntos que más ha generado debate es la posibilidad de realizar proyectos piloto de fracking. Según la propuesta, estos servirían para evaluar los impactos reales de esta técnica de extracción de hidrocarburos antes de tomar decisiones definitivas sobre su implementación. Sin embargo, sectores ambientalistas han cuestionado esta alternativa debido a los posibles efectos sobre fuentes hídricas y comunidades cercanas.
Aunque el plan destaca a las comunidades como uno de sus pilares fundamentales y plantea un trabajo conjunto con ellas, algunos analistas señalan que el documento no detalla mecanismos específicos para fortalecer su participación en procesos de conservación, consulta previa o transición hacia economías legales y sostenibles.
Asimismo, la propuesta contempla la protección de líderes ambientales, aunque no especifica las herramientas o programas que se utilizarían para garantizar su seguridad. Tampoco desarrolla de manera amplia el papel de las comunidades indígenas en la conservación de los ecosistemas ni plantea acciones concretas frente a figuras como las Entidades Territoriales Indígenas creadas recientemente en la Amazonía.
Otro aspecto señalado es la ausencia de una propuesta detallada para el sector ganadero. En el documento, la actividad pecuaria aparece mencionada principalmente en relación con la ganadería ilegal y sus impactos ambientales, sin incluir una estrategia específica para la transformación sostenible de este sector.
El Plan ABC se convierte así en la carta de presentación ambiental de Abelardo de la Espriella de cara a la segunda vuelta presidencial, en la que buscará convencer a los votantes sobre su visión de desarrollo, conservación y aprovechamiento de los recursos naturales.