Tras cuatro días de incansable combate contra las llamas, los organismos de socorro lograron controlar la emergencia ambiental desatada en el emblemático Alto de Gualanday.
El voraz incendio forestal, que inició en la noche del pasado martes 21 de julio, arrasó con más de 100 hectáreas de vegetación, pastizales y cobertura vegetal.La emergencia requirió el despliegue coordinado del Cuerpo Oficial de Bomberos de Ibagué, Bomberos Voluntarios, Defensa Civil, Cruz Roja, Ponalsar, así como unidades en tierra del Ejército Nacional y el apoyo aéreo de la Fuerza Aeroespacial Colombiana.
Ataque aéreo y ‘líneas de defensa’ en tierraEl punto de quiebre para someter la conflagración se dio con una intensa operación helitransportada. Durante la jornada de combate aéreo se realizaron 32 descargas de agua desde aeronaves militares, arrojando más de 7.000 galones sobre las zonas de difícil acceso para el personal de a pie.
En paralelo, las cuadrillas en tierra trabajaron bajo extremas condiciones térmicas para abrir cortafuegos y remover el material vegetal seco. “Efectuamos unas líneas de defensa donde se retiró todo el material combustible. Esto evita que el fuego siga avanzando, pues al llegar a esa barrera creada por el personal en terreno, las llamas simplemente no tienen con qué alimentarse y se apagan”, explicó el sargento Andrés Mauricio Molina, del Cuerpo Oficial de Bomberos.
Puntos calientes bajo monitoreo: No hay riesgo para viviendas
Aunque la conflagración se encuentra controlada en un 95 %, las autoridades advirtieron a los habitantes y viajeros que transitan por este corredor vial que aún es posible divisar columnas de humo o llamaradas aisladas en la montaña.
Las unidades de socorro precisaron que estos pequeños puntos calientes responden a troncos y pastizales que terminan de consumirse atrapados dentro del perímetro delimitado y no representan peligro para viviendas, animales ni vidas humanas. Personal bomberil mantendrá la vigilancia en la zona para actuar en caso de cualquier reactivación.