En las montañas del norte del Tolima, la caficultura empieza a cambiar su historia. En Fresno, 60 familias productoras de café ya dieron un paso clave hacia una producción más responsable gracias a la instalación de filtros verdes, una tecnología que permite tratar de manera natural las aguas mieles del café antes de que regresen a las fuentes hídricas.
Estos sistemas funcionan como un tratamiento biológico, limpiando el agua que se genera durante el despulpado del café y evitando que llegue contaminada a quebradas y ríos. La iniciativa hace parte del Proyecto Gualí, que busca proteger la cuenca del río del mismo nombre y que, solo en esta fase, suma una inversión superior a los 3.000 millones de pesos.
Para quienes viven del café, el impacto va más allá de lo ambiental. Los filtros verdes ayudan a mejorar los procesos en finca, elevan la calidad del grano y fortalecen una nueva forma de pensar el campo, donde producir bien también significa cuidar el agua y la montaña. En este proceso, mujeres y jóvenes rurales han tenido un papel protagónico, acompañados de formación y asistencia técnica.
“Antes no dimensionábamos el daño. Hoy entendemos que el agua del café no puede volver contaminada a las quebradas”, comentó una caficultora de la zona rural, reflejando el cambio de conciencia que empieza a tomar fuerza en la región.
La apuesta no se queda solo en Fresno. Municipios como Herveo, Falan, Palocabildo y Casabianca serán los siguientes en recibir estos sistemas, con una meta ambiciosa: instalar 200 filtros verdes, sembrar 25.000 árboles, proteger 40 kilómetros de fuentes hídricas y fortalecer huertas y biofábricas campesinas.
Así, el norte del Tolima avanza hacia una caficultura más limpia y sostenible, demostrando que es posible producir un café de alta calidad sin darle la espalda al agua, a la tierra y al futuro del campo.