Una grave alerta de salud se encendió en el país tras descubrirse una red criminal que comercializaba medicamentos vencidos para el cáncer y otras enfermedades crónicas.
Los delincuentes recolectaban fármacos dañados o caducados directamente en varios centros de salud para luego alterar por completo su apariencia externa.
Esta organización ilegal operaba desde Cúcuta y utilizaba las redes sociales junto a grupos cerrados de WhatsApp para ofrecer los tratamientos falsificados.
Así funcionaba el negocio ilegal con los medicamentos vencidos para el cáncer
Para engañar a los pacientes, la banda contrató una empresa de impresión con el fin de fabricar cajas, empaques y sellos idénticos a los originales.
En estos talleres borraban las fechas reales de caducidad y estampaban números de lotes nuevos para hacer pasar los productos como recién fabricados.
Además del cáncer, la red comercializaba tratamientos alterados para la diabetes, el VIH, el lupus, la obesidad y severos problemas hormonales.
Envíos internacionales y venta en droguerías de barrio
La investigación de las autoridades determinó que los productos adulterados eran despachados como encomiendas comunes hacia las principales ciudades de Colombia.
El peligroso mercado se extendió fuera de las fronteras, logrando enviar cargamentos fraudulentos a pacientes desesperados en Venezuela y Ecuador.
En la zona de frontera, los delincuentes distribuían las medicinas vencidas de forma informal y en pequeñas droguerías de barrios populares.
Cayó el cabecilla y doce integrantes de la organización

Tras varios operativos conjuntos en Bogotá, Cúcuta y el municipio de Pelaya, las autoridades lograron la captura de 13 presuntos implicados.
Entre los detenidos sobresale Domingo Antonio Gutiérrez, señalado por las investigaciones de ser el máximo cabecilla y cerebro de este millonario negocio.
A los capturados se les abrieron procesos por delitos como engaño comercial y corrupción de productos médicos, aunque ninguno aceptó los cargos asignados.