La zona rural de la “Capital Musical” se ha convertido en el laboratorio de una técnica vial revolucionaria.
A través del proyecto “Geoceldas”, la Alcaldía de Ibagué, en alianza con la Universidad de Ibagué, está transformando lo que antes era un residuo peligroso en la base sólida de nuevas carreteras campesinas.
La técnica consiste en reutilizar neumáticos en desuso para crear estructuras llamadas geoceldas, las cuales se integran al suelo para reforzarlo. Esto permite que las vías en zonas críticas, afectadas por hundimientos o pérdida de banca, ganen una resistencia y durabilidad mucho mayor frente a las lluvias.
A la fecha, el impacto es contundente: 40.000 llantas han sido sacadas de las calles y quebradas para estabilizar dos kilómetros de vías rurales que antes eran casi intransitables para los productores locales.
Cristian David Ávila, secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, destacó la unión de fuerzas para este logro:
“De manera conjunta con la Universidad de Ibagué, la empresa privada y la comunidad, estamos demostrando cómo reciclando llantas mejoramos la movilidad y aportamos al medio ambiente”.
Por su parte, la investigadora María Paula Susunaga, líder del proyecto desde la academia, explicó que esta tecnología no solo reduce la huella de carbono, sino que elimina focos de enfermedades como el dengue, ya que las llantas abandonadas suelen ser criaderos de mosquitos.
El mayor impacto de este pavimento sostenible se siente en el bolsillo y el tiempo de los productores. Ahora, sacar las cosechas de café, frutas y hortalizas es más sencillo, reduciendo los costos de transporte y garantizando que los servicios básicos lleguen de manera oportuna a las veredas beneficiadas.
Tras 10 años de investigación en laboratorio, este modelo de economía circular ya es una realidad en el territorio, y la Administración Municipal planea expandirlo a más sectores rurales para consolidar una Ibagué verde y conectada.