En el cementerio San Bonifacio se realizó un emotivo tributo a Garzón y Collazos por los 40 años del Festival.

Con ofrendas florales, guitarras y la mística de la música andina, Ibagué recordó el legado eterno del dueto que dio origen al Festival Nacional de la Música Colombiana.

Bajo el cielo de la Capital Musical, las notas de los tiples y las guitarras rompieron el silencio del Cementerio San Bonifacio. En un acto que mezcla la solemnidad con la alegría del folclor, la Alcaldía de Ibagué y la Fundación Musical de Colombia rindieron homenaje al inmortal dueto Garzón y Collazos, una cita obligada que este año cobró especial relevancia al enmarcarse en la edición número 40 del Festival Nacional de la Música Colombiana.

La ceremonia fue presidida por la alcaldesa Johana Aranda, quien destacó que el legado de Darío Garzón y Eduardo Collazos trasciende el tiempo y las fronteras físicas. “La música de Garzón y Collazos no morirá mientras haya un corazón, una cuerda que resuene y nuevas generaciones que la sigan cantando”, afirmó la mandataria ante los asistentes, subrayando que este acto es el alma del festival.

El evento contó con la participación de la Coral Musical y la Gran Rondalla Colombiana, agrupaciones que convirtieron el camposanto en un escenario vivo donde los bambucos y pasillos recordaron por qué Ibagué es el epicentro de la música andina en el país.

 

Reconocimientos a la gestión cultural

Durante la jornada, no solo se recordó a los ausentes, sino que se exaltó la labor de quienes mantienen viva la llama del festival:

Se entregó una placa de reconocimiento a Alfonso Gómez Méndez, presidente emérito de la Fundación Musical, por su incansable gestión.

Doris Morera de Castro, presidenta de la Fundación, lideró un sentido homenaje a Carlos Garzón y Alfredo Collazos, herederos del legado que hoy continúa fortaleciendo la identidad tolimense.

 

Un rito que cumple cuatro décadas

Lo que comenzó en 1987 como una modesta serenata para conmemorar el aniversario del fallecimiento de los maestros, se ha consolidado hoy como uno de los actos más simbólicos de la programación. Según el secretario de Cultura, Mauricio Hernández Cala, mantener estas tradiciones es vital para posicionar a Ibagué como referente nacional e internacional.

La serenata en el San Bonifacio reafirma que, aunque los intérpretes partan, sus voces siguen resonando en cada tiple que se afina en las montañas del Tolima.

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