El sistema de salud en Colombia enfrenta uno de sus momentos más críticos. El presidente Gustavo Petro anunció que todas las EPS que se encuentren en quiebra serán liquidadas, una decisión que pone en riesgo la continuidad de siete entidades actualmente intervenidas por el Gobierno Nacional.
La medida, anunciada durante el consejo de ministros del 16 de marzo, impactaría directamente a cerca de 10 millones de afiliados, quienes tendrían que ser trasladados a otras EPS dentro de un nuevo modelo enfocado en la prevención y territorialización de los servicios de salud.
Según el mandatario, continuar financiando a estas entidades representaría un riesgo para la estabilidad fiscal del país. “Es mejor que se liquiden”, afirmó, al tiempo que descartó destinar recursos públicos para cubrir las deudas acumuladas por las EPS.
Un sistema en deterioro financiero
Las cifras reflejan la magnitud de la crisis. De acuerdo con el observatorio Así Vamos en Salud, las deudas de estas entidades pasaron de 17,7 billones en 2017 a 27,6 billones en 2025, lo que representa un incremento del 56%. Además, el patrimonio negativo ya alcanza los 11,3 billones de pesos.
Las EPS que actualmente están bajo intervención y podrían desaparecer son:
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Famisanar
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Asmet Salud
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Emssanar
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Savia Salud
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Coosalud
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Servicio Occidental de Salud
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Capresoca
La Nueva EPS, ¿solución o nuevo problema?
El Gobierno apuesta por fortalecer la Nueva EPS como el principal asegurador público del país. Sin embargo, la entidad atraviesa una compleja situación financiera, con embargos superiores a 2 billones de pesos y un aumento alarmante en las quejas de usuarios.
Solo en 2025 se registraron más de 14.000 reclamaciones, un incremento del 107%, y en los primeros días de enero ya se habían radicado más de 1.100 nuevas quejas por fallas en la prestación del servicio.
Llamado a la calma y continuidad del servicio
Tras el anuncio presidencial, la Superintendencia de Salud emitió un mensaje de tranquilidad, asegurando que cualquier decisión buscará garantizar la continuidad en la atención de los usuarios.
Asimismo, hizo un llamado a clínicas, hospitales y operadores del sistema para evitar interrupciones en los servicios, mientras se define el futuro de las entidades intervenidas.
El panorama es incierto, pero lo claro es que Colombia podría estar ante una transformación profunda del sistema de salud, con decisiones que marcarán el rumbo de millones de usuarios en todo el país.