Cepeda llega a la recta final sin superar los errores que marcaron la primera vuelta

A pocos días de la segunda vuelta presidencial, la campaña de Iván Cepeda sigue enfrentando las consecuencias de varias decisiones estratégicas que marcaron la primera vuelta y que hoy dificultan su intento de remontar frente a Abelardo de la Espriella.

Uno de los principales errores que reconocen incluso sectores del propio Pacto Histórico fue haber asumido que la victoria estaba prácticamente asegurada el pasado 31 de mayo. El optimismo dentro de la campaña llevó a muchos dirigentes a creer que Cepeda podía ganar en primera vuelta o, al menos, quedar muy cerca del 50 % de los votos.

La estrategia se centró en movilizar el llamado “voto popular” y reforzar un discurso de confrontación entre el pueblo y las élites, una narrativa que, según varios análisis, terminó subestimando el peso de las clases medias urbanas, un sector que hoy aparece inclinándose hacia la candidatura de De la Espriella.

Con la segunda vuelta en marcha, el objetivo del petrismo es aumentar la participación en Bogotá y la región Caribe, dos territorios considerados claves para intentar cerrar la ventaja que muestran las encuestas.

Para esa tarea fue designado Felipe Harman, exdirector de la Agencia Nacional de Tierras, quien lidera la operación territorial enfocada en fortalecer la logística electoral y garantizar que los simpatizantes de Cepeda lleguen a las urnas el próximo 21 de junio.

Desde la campaña reconocen que en la primera vuelta hubo problemas de coordinación entre los equipos regionales y dificultades para movilizar votantes. Incluso dirigentes del Caribe aseguran que muchas personas afines al proyecto político no alcanzaron a votar por falta de transporte y organización.

Los votos del centro

Otro de los cuestionamientos internos apunta a la falta de una estrategia clara para conquistar el voto de centro. Mientras dirigentes cercanos al candidato insisten en que la prioridad es conectar con los ciudadanos y no con los líderes políticos, la campaña tardó en presentar propuestas concretas sobre temas sensibles para sectores urbanos como la seguridad ciudadana y la economía.

La autocrítica también llegó desde algunas de las principales figuras del petrismo. Gustavo Bolívar reconoció recientemente que existió un exceso de confianza dentro del movimiento y que no se preparó una estrategia sólida para afrontar una segunda vuelta presidencial.

En los últimos días, Cepeda ha intentado refrescar su campaña con una estrategia digital más agresiva, apoyada por jóvenes influenciadores y equipos de comunicación cercanos al presidente Gustavo Petro. Sin embargo, varios integrantes del propio movimiento consideran que esa apuesta llegó tarde frente a una campaña como la de De la Espriella, que ha logrado posicionarse con fuerza en redes sociales y plataformas digitales.

Mientras tanto, el candidato de la izquierda continúa centrando buena parte de su discurso en cuestionar a su rival por presuntos vínculos con sectores de la parapolítica y en advertir sobre los riesgos de un gobierno de derecha.

Finalmente las encuestas siguen mostrando una ventaja para Abelardo de la Espriella, mientras el petrismo busca corregir errores y encontrar la fórmula que le permita revertir el resultado de la primera vuelta.

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