La discusión sobre una posible reducción en la tarifa del transporte público en Ibagué ya empezó a generar tensión. Propietarios de busetas advirtieron que, si la Alcaldía decide bajar el valor actual del pasaje, podrían suspender el servicio, dejando los vehículos parqueados.
La advertencia la hizo César Martínez, gerente de la Cooperativa Tolimense de Transportes Expreso Ibagué, quien aseguró que en una reciente reunión los dueños de busetas de varias empresas acordaron no salir a operar en caso de que se revierta el incremento de 400 pesos aplicado este año.
Según Martínez, el ajuste tarifario se autorizó antes de conocerse el aumento del 23 % del salario mínimo, lo que terminó golpeando aún más la estructura de costos del sector. “Ese incremento se dio sin tener en cuenta el alza salarial. Si ahora se baja la tarifa, muchos propietarios preferirían dejar las busetas guardadas porque no da para operar”, explicó.
El dirigente también rechazó los señalamientos sobre supuestos sobrecostos en el pasaje y defendió que los 3.300 pesos que hoy pagan los usuarios están en línea con ciudades como Villavicencio y Armenia, donde incluso se analizan nuevos aumentos. Añadió que en lugares como Cartagena o Barranquilla la tarifa es más alta, pero allí existe apoyo estatal, algo que no ocurre en la capital tolimense.
Martínez recalcó que el transporte colectivo en Ibagué es prestado por empresas privadas sin ningún tipo de subsidio, lo que ha reducido la rentabilidad del sistema. Como muestra de esa crisis, aseguró que desde 2019 no ingresan nuevos vehículos, reflejo de la difícil situación financiera del sector.
Pese al tono de advertencia, dejó abierta una posibilidad: una eventual reducción del pasaje sí sería viable si se implementa un esquema de subsidios que compense los costos operativos. “Si la rebaja la cubre un subsidio, no habría problema. Lo que queremos es seguir prestando el servicio”, concluyó.