¿Cuándo llegará el anhelado día?

Deportes Tolima sumó su cuarta final perdida en línea. La pregunta vuelve a instalarse en Ibagué como una herida abierta: ¿qué le hace falta al equipo para ser campeón en el Manuel Murillo Toro?

Entre teorías conspirativas —desde un estadio “embrujado” hasta supuestas ventas de partidos en el pasado—, la realidad es una sola y contundente: Deportes Tolima no ha logrado consagrarse campeón del Fútbol Profesional Colombiano en su casa.

La última alegría fue en 2021, en una final inédita por la pandemia del Covid-19. A puerta cerrada, el Tolima de Hernán Torres, técnico tolimense, levantó el título del Apertura. Pero desde entonces, todo ha sido frustración.

Ese mismo 2021, Tolima llegó a la final de nuevo y todo estaba dado para salir campeón en Ibagué. Sacó un valioso empate 1-1 frente al Deportivo Cali en Palmaseca. En la vuelta, en Ibagué, comenzó ganando, pero terminó perdiendo la serie 3-2 y vio escaparse su cuarta estrella ante su gente.

Para el Apertura 2022 llegó la tercera final consecutiva, esta vez frente al siempre poderoso Atlético Nacional. En el partido de ida, en Medellín, el arquero Alexander Domínguez —campeón de Copa Libertadores— fue duramente cuestionado tras encajar tres goles en una noche para el olvido.

En la vuelta, pese al 3-1 en contra, Tolima mostró uno de los mejores equipos de la década. Con Juan Fernando Caicedo como figura, empató la serie en el primer tiempo. Sin embargo, en uno de los capítulos más tristes de la historia del club, Daniel Cataño erró un penal, fue expulsado al minuto 56 y el sueño se desmoronó. Para colmo, en los minutos finales, Jarlan Barrera, el más pequeño en estatura, sentenció la final con un cabezazo que coronó a Nacional en Ibagué.

La historia se repitió en el Finalización 2024, nuevamente frente a Nacional. En la ida, en el Murillo Toro, un empate 1-1 dejó sensaciones encontradas. En Medellín, el equipo no supo administrar el partido y fue superado por las bandas del ‘Verde’, que se impuso 2-0 y volvió a celebrar.

Y llegó el 2025. Deportes Tolima arribó intratable a la final frente a Junior de Barranquilla. Segundo en el todos contra todos, sólido en el cuadrangular B —solo recibió un gol, empató dos partidos y ganó cuatro—. Una campaña de ensueño: invicto, clasificado con una fecha de anticipación y con el punto invisible, algo nunca antes visto en los torneos cortos para el club.

Pero la ilusión duró menos de diez minutos en el Metropolitano. José Enamorado y Yimmi Chará golpearon a un Tolima irreconocible, sin juego colectivo y frágil en defensa, especialmente por las bandas. El 3-0 fue un mazazo.

En el fútbol existen las remontadas épicas, las noches milagrosas. Tolima necesitaba creer, sacarse la espina y revertir una goleada histórica en casa. Pero no pasó. La espina se hundió aún más en el corazón de una hinchada golpeada.

En un Murillo Toro lleno de color y esperanza, el Tolima salió a buscar el gol temprano. Sin embargo, Enamorado repitió la dosis, marcó nuevamente en Ibagué y desató la fiesta en la Costa, mientras la tristeza se normalizaba en el corazón del Tolima.

Los dos tiempos transcurrieron sin respuestas. Un Junior inteligente, práctico y contundente supo jugar ambas finales y se coronó campeón por undécima vez en la historia del FPC.

Son ya cuatro finales consecutivas perdidas para Deportes Tolima, un antirrécord que comparte con Independiente Medellín, que curiosamente también cayó en una final en 2025, frente a Santa Fe.

Y aun así, los mismos hinchas estarán en la primera fecha del próximo año. Porque así es el Tolima y así es su gente. Pero el sabor amargo persiste. Ver cómo la historia vuelve a ningunear al equipo de la tierra firme es un golpe directo al corazón.

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