Sordos, pasteleros y orgullosos: las manos que endulzan las celebraciones de Ibagué

En la Pastelería Nuevo Milenio, el olor a bizcocho recién horneado se cuela por cada rincón incluso antes de que suba la reja. Es un ritual diario. Uno que empieza en silencio, pero que termina hablando por sí solo.

Detrás de esa rutina están muchas manos. Entre ellas, las de Dayana Noreña y Milton Guzmán, dos jóvenes ibaguereños con discapacidad auditiva que desde hace tres años encontraron en este lugar algo más que un empleo: un proyecto de vida.

Nacieron sordos. Nunca han escuchado el zumbido de una batidora ni el crujido del horno al abrirse. Aun así, aprendieron desde cero el arte del pastillaje y el horneado. Hoy son los responsables de buena parte de las tortas personalizadas que acompañan cumpleaños, matrimonios y celebraciones en la ciudad.

Nada de esto ocurrió por azar. La historia empezó con la intervención de la Agencia Pública de Empleo de ComfaTolima, que tocó la puerta de la pastelería y abrió una conversación que no siempre es fácil: la inclusión laboral. En Nuevo Milenio no solo escucharon, también decidieron apostar.

Milton fue el primero en llegar. Arquero por pasión, padre de gemelos y esposo de una mujer también sorda. Con la disciplina de quien entrena para no dejar pasar un solo balón, asumió el reto de aprender a hornear. Hoy lidera la producción de tortas. Su desempeño no solo se nota: abrió camino.

Gracias a él llegó Dayana.

Sus compañeros la describen con una frase sencilla pero reveladora: “ella se hace entender”. Es expresiva, entusiasta y tiene un humor que no necesita traducción. Se encarga de armar las tortas piso a piso con una precisión milimétrica. Afuera del trabajo, suma otra faceta: creadora de contenido digital con más de 20 mil seguidores en Facebook, donde comparte su día a día con la misma creatividad que pone sobre cada pastel.

Desde la gestión humana, el proceso ha sido tan retador como transformador. “El reto no es fácil, pero sí profundamente satisfactorio. En ellos encontramos una voluntad infinita de aprender y un compromiso que nos da lecciones a todos”, afirma María Fernanda Oviedo.

Nuevo Milenio lleva más de 25 años en el mercado y genera más de 35 empleos en Ibagué. Desde hace tres años suma un sello adicional: decidió que la inclusión no sería una obligación, sino una convicción.

Una realidad que será norma

Esa decisión, que hoy es voluntaria, pronto será exigencia legal. A partir del 25 de junio de 2026, la Ley 2466 de 2025 obligará a las empresas con más de 100 trabajadores a vincular al menos dos personas con discapacidad por cada 100 empleados.

En ese escenario, la experiencia de Nuevo Milenio marca una ruta. No solo por el cumplimiento anticipado, sino por lo que demuestra: la inclusión no es un gesto simbólico, es una oportunidad real para las empresas.

La Agencia de Empleo de ComfaTolima sigue acompañando ese camino, identificando perfiles y conectándolos con el sector productivo del departamento. Anticiparse a la norma no solo evita contratiempos: abre la puerta a talento diverso y a beneficios tributarios.

Mientras tanto, en la pastelería, el horno sigue encendido. Y aunque ellos no puedan escucharlo, el resultado de su trabajo se siente —y se celebra— en cada mesa de Ibagué.

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