El presidente Gustavo Petro anunció que Colombia enviará una nota de protesta diplomática a Ecuador, luego de que se confirmara que la bomba hallada en zona rural de Putumayo, en plena frontera binacional, sería de origen ecuatoriano, pese a que esa versión había sido negada por el gobierno de Daniel Noboa.
El artefacto, de aproximadamente 220 kilos y que no alcanzó a detonar, permanecía enterrado en el patio trasero de una finca campesina, rodeado de cultivos de coca y banano. La alerta inicial llegó a través de un reportaje del The New York Times, cuyos periodistas documentaban la situación en la frontera y dieron aviso al Gobierno colombiano.
Entre tanto, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, confirmó que el explosivo ya fue desactivado por unidades antiexplosivos que se desplazaron hasta la zona. En contraste con el tono del presidente, el funcionario aseguró que la investigación se adelantará de manera conjunta con autoridades ecuatorianas para esclarecer cómo terminó el artefacto en territorio nacional.
“La investigación continúa para establecer cómo y por qué llegó ese artefacto explosivo a Colombia. Esto se sabrá muy pronto con apoyo de las autoridades ecuatorianas”, señaló Sánchez.
Por su parte, el comandante de la Fuerza Aérea Colombiana, Carlos Silva, explicó que una de las hipótesis apunta a que la bomba, al no explotar, habría rebotado, un comportamiento que puede darse en este tipo de municiones, y que su destino inicial habría sido un objetivo militar del lado ecuatoriano. Añadió que se trabaja en un informe conjunto con su contraparte de ese país para confirmar lo ocurrido.
El hallazgo quedó al descubierto gracias al trabajo periodístico. Según el The New York Times, tres reporteros fueron alertados por campesinos de la zona mientras realizaban un recorrido en la frontera de Putumayo. El lunes en la tarde informaron al Gobierno, y horas después el tema fue mencionado por Petro durante un consejo de ministros.
En ese mismo reportaje, Daysi Toro, una menor de 13 años, relató que el pasado 3 de marzo observó dos aeronaves sobrevolando la zona y que desde ellas se lanzaron explosivos. Ese día, además, la comunidad reportó movimientos del Ejército ecuatoriano sobre el río San Miguel, que sirve de límite natural entre ambos países.
El fotógrafo colombiano Federico Ríos, quien hacía parte del equipo periodístico, también reconstruyó en sus redes sociales el momento en que fue ubicada la bomba, pieza clave en un caso que ahora escala a nivel diplomático entre Colombia y Ecuador.