La ciudad de Nueva York rindió un emotivo homenaje a uno de los grandes referentes de la música latina. Centenares de admiradores se congregaron frente a la Catedral de San Patricio, en pleno corazón de Manhattan, para despedir al legendario salsero Willie Colón, cuya vida y legado quedaron profundamente ligados a la historia de la salsa y a la identidad cultural de millones de latinoamericanos.
El ambiente fue fiel al espíritu del artista: música, trombones y aplausos acompañaron la llegada del féretro al emblemático templo. Una banda interpretó “La murga”, uno de los temas más recordados que Colón grabó en 1970 junto a Héctor Lavoe, con quien formó uno de los dúos más influyentes en la historia de la salsa. Mientras tanto, en la Quinta Avenida, seguidores cantaban y bailaban al ritmo de los clásicos que marcaron generaciones.
El homenaje se transformó en una auténtica celebración de la música latina. Entre los asistentes ondeaban banderas de Puerto Rico, Ecuador y otros países del continente, reflejo de la enorme influencia que el trombonista tuvo más allá de las fronteras estadounidenses. Canciones como “Che Che Colé” e “Idilio” resonaron entre los asistentes, recordando el legado artístico de quien fue conocido como uno de los arquitectos del sonido salsero de Nueva York.
La ceremonia religiosa se llevó a cabo en inglés y español y fue presidida por el obispo Joseph Espaillat. Durante el servicio, familiares y amigos recordaron al músico no solo como un ícono artístico, sino como un hombre que soñó con transformar la música latina en un lenguaje universal. Sus hijos destacaron que el funeral en la Catedral de San Patricio era uno de los deseos que su padre había expresado en vida.
Willie Colón, nacido en Nueva York en 1950 y considerado uno de los pioneros de la salsa moderna, falleció el 21 de febrero de 2026 a los 75 años, tras complicaciones de salud. A lo largo de su carrera se destacó como trombonista, compositor, productor y activista cultural, siendo figura clave del movimiento musical asociado al sello Fania Records, desde donde ayudó a proyectar la salsa a nivel mundial.
Tras la misa pública y dos días de velatorio, los restos del artista fueron trasladados para una ceremonia privada junto a su familia. Sin embargo, en las calles de Nueva York quedó claro que su despedida no fue solo un funeral, sino un tributo colectivo a un músico que convirtió la salsa en un símbolo de identidad y orgullo latino.
Para muchos de los asistentes, el adiós no fue definitivo. Entre trombones, cantos y pasos de baile, la multitud pareció coincidir en una misma idea: Willie Colón no se despide, simplemente sigue sonando en cada salsa que se baila en el mundo. 🎺