Una compleja paradoja climática tiene en alerta el sistema de acueducto de la capital musical.
Pese a que la ciudad afronta días de calor intenso por la transición hacia el Fenómeno de El Niño, las fuertes lluvias registradas en la parte alta de la cuenca del río Combeima provocaron emergencias operativas que ya disminuyen la capacidad de captación de agua cruda de la Empresa Ibaguereña de Acueducto y Alcantarillado (IBAL).
De acuerdo con el reporte oficial de la entidad, los aguaceros se concentraron con fuerza sobre los sectores de Quebrada Seca, Villa Restrepo y la cuenca de Las Perlas. Las precipitaciones lavaron las montañas y generaron una fuerte escorrentía que arrastró lodo, arenas y material pétreo (piedras de gran tamaño) directo hacia la bocatoma principal.
Bocatoma opera a media marcha por sedimentación
Esta gigantesca palizada y arrastre de sedimentos terminó taponando de manera parcial las rejillas de captación y los desarenadores de la planta de tratamiento. Al llenarse las estructuras de arena y tierra, el caudal operacional bajó notablemente, reduciendo la cantidad de agua que ingresa al sistema para ser potabilizada y distribuida a las comunas.
Las cuadrillas de fontaneros y operarios del IBAL se desplazaron desde la madrugada al Cañón para adelantar labores manuales de limpieza. Sin embargo, las condiciones topográficas y la inestabilidad del terreno han impedido por seguridad el ingreso de maquinaria pesada en los puntos más críticos de la captación.
¿Por qué afecta tanto una lluvia corta?
El equipo técnico del IBAL aclaró una de las dudas más frecuentes de los usuarios: por qué se afecta el servicio si en el casco urbano no está lloviendo o si las lluvias en la montaña no son tan prolongadas.
“Estamos en una temporada de altas temperaturas que ha resecado los taludes en la parte alta del cañón del Combeima, haciéndolos más frágiles. Por eso, cualquier lluvia de mediana o alta intensidad genera desprendimientos y arrastre inmediato de material que afecta la captación. Invitamos a los usuarios a hacer un uso consciente del agua mientras estabilizamos completamente la operación”, argumentó Andrés Walteros, líder del área de Potabilización del IBAL.
Llamado al ahorro y uso de tanques
Aunque la Bocatoma Combeima permanece abierta y en operación, su rendimiento es limitado. Por esta razón, la empresa solicitó a los ibaguereños activar de manera inmediata los protocolos de ahorro doméstico: suspender el lavado de fachadas o vehículos, reducir los tiempos en la ducha y priorizar el agua exclusivamente para la preparación de alimentos y el aseo básico.
Asimismo, la entidad recordó que estas contingencias demuestran la necesidad obligatoria de que cada vivienda cuente con un tanque de almacenamiento domiciliario debidamente desinfectado, el cual garantiza una autonomía de reserva por varias horas mientras los ingenieros logran estabilizar las presiones en la red principal.