La denominada consulta por la izquierda no despegó en las urnas. Con una participación muy por debajo de lo esperado, el ejercicio impulsado por el Frente por la Vida terminó confirmando lo que varios analistas políticos anticipaban: el favoritismo del senador Iván Cepeda dentro del espectro de la izquierda colombiana y la dificultad de otros dirigentes para disputarle ese liderazgo.
Uno de los factores que incidió en el bajo resultado fue el mensaje del presidente Gustavo Petro, quien anunció que votaría únicamente por las listas al Congreso y no por la consulta presidencial. Esa señal política terminó debilitando la participación y, según distintos analistas, volvió innecesario un mecanismo que ya tenía un claro favorito dentro del petrismo.
Según el preconteo oficial de la Registraduría Nacional del Estado Civil, Roy Barreras obtuvo poco más de 200 mil votos, superando por un margen estrecho al exalcalde de Medellín Daniel Quintero Calle, quien también estuvo cerca de esa cifra. Sin embargo, la participación quedó muy por debajo de otras consultas presidenciales realizadas en la misma jornada.
Incluso fue inferior a la consulta denominada Consulta de las Soluciones, en la que la exalcaldesa de Bogotá Claudia López aparecía como la figura con mayor fuerza dentro del sector de centro.
Detrás de Barreras y Quintero quedaron los candidatos Edison Torres, Martha Bernal y Héctor Pineda, todos con votaciones inferiores a los 50 mil sufragios.
Durante las semanas previas a la consulta, Barreras —quien se mostraba como el aspirante más cercano al presidente Petro— defendió su candidatura asegurando que “ha sido la opinión de los colombianos la que nos ha impulsado en el camino correcto: primero la seguridad, luego la paz para poder hacer realidad la justicia social”. Sin embargo, su maquinaria política no logró movilizar el respaldo esperado y el resultado lo deja con poco margen para negociar políticamente con Cepeda de cara a la campaña presidencial.
Barreras, conocido simplemente como Roy en buena parte de la clase política, ha pasado por distintas orillas ideológicas. En su momento respaldó al entonces presidente Álvaro Uribe Vélez (2002–2010) y posteriormente al gobierno de Juan Manuel Santos (2010–2018). Durante ese periodo se convirtió en una de las figuras visibles del proceso de negociación con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, que culminó con el acuerdo de paz firmado en 2016 y su posterior transformación en partido político. En ese escenario coincidió políticamente con Cepeda.
Con este resultado, el petrismo muestra su apuesta principal en Cepeda, quien llega fortalecido hacia la primera vuelta presidencial prevista para el 31 de mayo de 2026.
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