Fuego en el Alto de Gualanday, ya ha devastado 120 hectáreas y completa más de 36 horas fuera de control

Una densa capa de humo y un panorama desolador de vegetación convertida en cenizas es el saldo parcial que deja el voraz incendio forestal que consume el Alto de Gualanday.

Tras más de 36 horas de combate ininterrumpido, más de 50 hombres y mujeres de los cuerpos de socorro batallan contra las llamas en una de las contingencias ambientales más graves registradas en la zona en lo que va del año.

La magnitud del desastre es enorme: las autoridades calculan que el fuego ha devorado cerca de 120 hectáreas de capa vegetal, lo que equivale a ver destruida una extensión territorial equivalente a cuatro veces el tamaño del Parque Deportivo de Ibagué.

Ante la imposibilidad de acceder a pie a varios de los cañones y laderas más empinadas de la montaña, la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) tuvo que desplegar su sistema de descarga aérea (Bambi Bucket). Desde el aire, helicópteros de la institución han lanzado más de 2.000 galones de agua en ataques de precisión para sofocar los puntos más críticos y bajar la temperatura del terreno. A tierra, la respuesta ha sido una carrera contra el reloj donde convergen 12 efectivos del Cuerpo Oficial de Bomberos, 9 Bomberos Voluntarios, 5 integrantes de la Defensa Civil, 7 especialistas de Ponalsar de la Policía y 17 soldados del Ejército Nacional.

El viento y la topografía: Los peores enemigos en la montaña

Apagar este tipo de conflagraciones no es una tarea sencilla. Quienes están al frente de la línea de fuego aseguran que las condiciones extremas de la zona están jugando en contra de las labores de liquidación.

Las fuertes e impredecibles ráfagas de viento, sumadas a las altas temperaturas del aire y a la pendiente escarpada de la colina, no solo aceleran la propagación del fuego entre la vegetación seca, sino que hacen que focos que ya parecían sofocados vuelvan a reactivarse en cuestión de minutos.

“Tenemos un turno permanente de 24 horas trabajando en la zona, realizando monitoreo constante y contención para evitar que las llamas sigan avanzando hacia sectores habitados o de mayor reserva agrícola”, explicó Miguel Vargas, director de Bomberos de la ciudad.

La emergencia en este importante corredor vial que conecta a Ibagué con el centro del país mantiene en alerta a los viajeros y habitantes de la zona rural vecina. Las cuadrillas de socorro continuarán desplegadas durante la noche y madrugada, monitoreando el comportamiento de las llamas para aprovechar las bajas temperaturas nocturnas y tratar de cercar el avance del incendio.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Compartir esta noticia: