En la Cumbre Glocal de Economía Circular, la empresa expuso cómo el reúso de recursos puede convertirse en una oportunidad ambiental y energética para Ibagué.
En medio de un espacio de diálogo técnico, el gerente de la Empresa Ibaguereña de Acueducto y Alcantarillado (IBAL), Roberto Santofimio, junto al ingeniero Juan Martín Zuluaga Tobón, lideraron un conversatorio en el que pusieron sobre la mesa avances y apuestas de economía circular aplicadas a los servicios públicos.
Uno de los ejes centrales fue el proyecto de autogeneración de energía en la planta de tratamiento de agua potable La Pola. La iniciativa busca aprovechar el flujo del agua para producir energía y optimizar la operación del sistema, perfilándose como una de las apuestas más avanzadas de la compañía.
A esto se suman otras líneas estratégicas del IBAL, como el aprovechamiento de lodos para la producción de fertilizantes y el uso del biogás generado en el tratamiento de aguas residuales. Proyectos que apuntan a reducir residuos y, al mismo tiempo, darles un nuevo valor dentro del sistema.
“Ibagué, por su condición topográfica, tiene una gran oportunidad para implementar este tipo de soluciones. No solo permitiría abastecer la demanda energética de la planta, sino generar excedentes que pueden ser utilizados en procesos como la potabilización o el bombeo hacia zonas altas”, explicó el ingeniero Zuluaga.
En el conversatorio hubo consenso: avanzar hacia modelos sostenibles ya no es opcional. El reúso de recursos, la eficiencia energética y el aprovechamiento de materiales se consolidan como pilares clave para el desarrollo de ciudades más resilientes.