Ibagué supera los 100 kilómetros de carreteras rurales recuperadas este año

Mover las cosechas de café, plátano o frutas desde las veredas hasta las plazas de mercado de la ciudad ha sido históricamente un dolor de cabeza para los campesinos de la capital tolimense, especialmente durante las temporadas de lluvias.

Sin embargo, el panorama de la conectividad en el campo ibaguereño muestra un nuevo aire: en lo corrido de este año, se ha logrado la intervención y mejora de más de 100 kilómetros de vías terciarias.

Estas obras, que benefician de manera directa a cerca de 20.000 habitantes del sector rural, combinan la pavimentación en concreto, la construcción de las tradicionales placas huella y la atención de emergencias por derrumbes en los corregimientos.

Ambalá y Calambeo quedarán conectados por una nueva ruta pavimentada

Uno de los proyectos de mayor impacto para la movilidad periurbana es la denominada Ruta del Progreso, un corredor vial en concreto rígido que unirá directamente el sector de Ambalá con Calambeo, sirviendo como una vía alterna clave para descongestionar el flujo vehicular hacia el centro de la ciudad.

La obra en detalle: La nueva carretera tendrá una extensión total de 2,9 kilómetros de largo por 6 metros de ancho.

Avance actual: Ya se han fundido los primeros 500 metros lineales de vía.

Especificaciones técnicas: Se está aplicando una estructura de concreto de alta resistencia (4.000 psi) reforzada con microfibra y acero, diseñada especialmente para soportar el tránsito de vehículos de carga media y resistir las condiciones climáticas de la zona.

Placas huella y geoceldas transforman puntos críticos

La intervención en la red vial terciaria también se ha concentrado en puntos críticos de alta pendiente y difícil acceso en varios corregimientos del municipio:

San Juan de la China (Vereda Aures): Se instalaron 500 metros lineales de geoceldas, una tecnología que estabiliza el terreno y evita que la banca de la vía se debilite con el agua.

Llanos del Combeima: Construcción de 200 metros lineales de placa huella para asegurar el paso en zonas empinadas.

La María (Sector El Limón): Culminación de un kilómetro completo de placa huella, facilitando el transporte de productos agrícolas.

Vereda La Flor (Vía a San Bernardo): Ya se cuenta con los estudios y diseños listos para levantar un muro de contención que evite la pérdida de la banca vial en este sector.

Remoción de derrumbes y el origen de los recursos

Las montañas de Ibagué suelen verse afectadas constantemente por las lluvias, provocando deslizamientos que aíslan a comunidades enteras.

En lo que va del año, los equipos de maquinaria amarilla han tenido que retirar más de 20.000 metros cúbicos de tierra y lodo para mantener habilitados los pasos veredales.

“Todas estas acciones hacen parte de la estrategia de mantenimiento y sostenimiento de la red vial terciaria del Municipio. Esta planificación también ha permitido atender emergencias ocasionadas por la ola invernal”, explicó Diego Calderón, secretario encargado de Agricultura y Desarrollo Rural de Ibagué.

La inversión en estas vías veredales asciende a cerca de $7.000 millones, los cuales provienen de dos fuentes principales: el recaudo local de los impuestos Predial e Industria y Comercio (ICA), y los recursos del empréstito de $150.000 millones aprobado para financiar el plan de infraestructura vial de la actual administración.

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