El presidente electo Abelardo De la Espriella confirmó a través de su cuenta de X el nombramiento de Fabio Arjona como nuevo ministro de Ambiente, uno de los nombres con mayor trayectoria en temas de conservación y gestión ambiental del país.
Arjona es biólogo marino y fue viceministro de Ambiente durante el gobierno de Ernesto Samper. Además, se desempeñó como vicepresidente de la organización Conservación Internacional, donde lideró iniciativas enfocadas en la protección de ecosistemas estratégicos y el desarrollo sostenible.
“Con su liderazgo iniciaremos una nueva etapa para proteger nuestros ecosistemas, fortalecer el bienestar animal, conservar el agua, impulsar soluciones basadas en la naturaleza y demostrar que el desarrollo y la protección ambiental pueden avanzar juntos”, escribió De la Espriella al anunciar su designación.
A lo largo de su carrera, Arjona también dirigió la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y del San Jorge (CVS), coordinó el Plan de Acción Forestal de Colombia con la FAO y el Departamento Nacional de Planeación, fue gerente ambiental de la hidroeléctrica Urrá y consultor del Banco Mundial en proyectos relacionados con infraestructura y medio ambiente.
Desde Conservación Internacional participó en programas de protección de la Amazonía, fortalecimiento de comunidades indígenas y desarrollo de proyectos productivos sostenibles, entre ellos iniciativas para impulsar la exportación de cacao orgánico libre de deforestación hacia Europa.
Arjona ya había aparecido durante la campaña presidencial de De la Espriella en un video junto al hoy vicepresidente José Manuel Restrepo, en el que defendían la posibilidad de desarrollar proyectos de fracking bajo criterios de protección ambiental. La publicación generó críticas por parte de sectores ambientalistas.
Con este nombramiento, el presidente electo continúa conformando su gabinete de gobierno, mientras define la hoja de ruta ambiental que reemplazará la política impulsada durante la administración de Gustavo Petro, caracterizada por su oposición al extractivismo y su énfasis en la transición energética.