La fiebre amarilla continúa siendo una amenaza, pero hay una forma clara y efectiva de prevenirla: vacunarse a tiempo. La inmunización sigue siendo la herramienta más importante para cortar el riesgo de contagio y evitar complicaciones graves.
El llamado es para toda la comunidad. Vacunarse no solo es un acto de autocuidado, también es una manera de proteger a la familia y a quienes nos rodean, especialmente a niños, adultos mayores y personas con mayor riesgo.
Los puntos de vacunación están habilitados para que la ciudadanía pueda acceder de manera sencilla y gratuita. La recomendación es no bajar la guardia y verificar el esquema de vacunación, sobre todo si se vive o se viaja a zonas donde el virus puede estar presente.
La prevención es una responsabilidad compartida. Acercarse, vacunarse y mantenerse protegido puede marcar la diferencia y evitar nuevos casos de esta enfermedad.